La Veracruz

Aislada, a medio camino de Zamarramala y el barrio de San Marcos, se encuentra esta iglesia pequeña, sencilla y muy bella; siempre rodeada por halo de misterio debido a su origen posiblemente templario y a su nombre, que alude a una apreciada reliquia. VeracruzVeracruz

Lo primero que nos sorprende y atrae es la forma, ya que su planta de doce lados es muy rara, nos remite directamente a Jerusalem y a la iglesia del Santo Sepulcro, con la que guarda grandes semejanzas. Pertenece al románico de las órdenes militares. Son muy pocas las iglesias de este tipo que se conservan en el mundo, de ahí que ésta sea tan especial. Estas construcciones se caracterizan por tener una influencia oriental innegable, el desarrollo de plantas centralizadas, ya sean circulares o poligonales, que ocasionalmente tienen un deambulatorio. Se distinguen tres tipos:
– Los templos ceremoniales, levantados para por la Orden para sus ritos específicos y sobre todo para la ceremonia del ingreso de sus caballeros.
– Los templos sepulcrales, normalmente pequeñas iglesias rodeadas por un muro o arquería con la finalidad de enterrar ahí a los miembros de la institución, que debían morar tras su muerte entre sus hermanos del Temple.
– Las ermitas-faro, en estas pequeñas, pero elevadas construcciones, se levantan unas linternas-faro que se iluminaban para guiar y orientar a los peregrinos.

El caso de la Veracruz segoviana parece ser el primero, pues en su interior posee un edículo central que podría estar destinado a velar las armas (armadura y espada) del futuro caballero. Esto se realizaba en la parte alta donde se encuentra una mesa de piedra destinada a este fin. Después, ya vestido y armado, el caballero debía permanecer durante varias horas arrodillado en la cámara baja de este núcleo central. Cuando había cumplido todos estos requisitos, recibía en los hombros los golpes de espada por parte del maestre y accedía a la Orden.
No está muy claro si fue levantada por los templarios o por los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalem en 1208, según explica una lápida de su interior; más tarde, estos se unieron con la Orden de San Juan de Jerusalén (1531). Finalmente en 1951 pasó a estar en posesión de la Orden de Malta que actualmente mantiene su propiedad. Las banderas en su interior hacen referencia a las diferentes lenguas en que se divide esta Orden.

Entre tanto, la Veracruz fue parroquia de Zamarramala y más tarde, tras construirse allí la iglesia parroquial y trasladarse la reliquia de la Santa Cruz, pasó a ser ermita, quedando en estado de semiabandono hasta que en 1919 fue declarada monumento nacional, pero no fue hasta después de la Guerra Civil cuando se acometieron las obras para su reforma y vuelta al culto.
Su extraña situación frente a la ciudad de Segovia y en medio de una desolada barranca, hace pensar a muchos en misteriosas fuerzas telúricas o mágicas relacionadas con los templarios, quizá porque ellos solían construir sus templos alejados de las ciudades, normalmente cerca de caminos.
En su exterior presenta dos portadas decoradas con arquivoltas y columnas con capiteles historiados, con bustos de cabeza y vegetales, al igual que en los ábsides.

Capiteles

Capiteles

Torre

Mientras que su sencillo interior da sensación de misterio por su poca decoración, curiosa distribución y los restos de pinturas murales que la decoraron en otros tiempos. Destaca el edículo central y la capilla del Lignum Crucis situada bajo la robusta torre.

Su visita no deja indiferente y si estás allí al atardecer con el sol cambiando de color la piedra de esta iglesia y del vecino Alcázar difícilmente podrás resistir la tentación de hacer fotos para captar el momento.

El Viernes Santo a las 23:00 aproximadamente los vecinos de Zamarramala bajan en procesión con sus luminarias, a mitad de camino los caballeros de la Orden de Malta salen a su encuentro para escoltar al Santo Entierro hasta la Veracruz. Aquí os dejamos su álbum de fotos.